Pelléas et Mélisande – Fauré

Pelléas et Mélisande – Fauré

Gabriel Fauré: compositor
Michel Plasson: director

Pelléas et Mélisande - Fauré

Pelléas et Mélisande - Fauré

Pocas obras han causado el impacto que produjo Peleas y Melisenda de Maurice Metterlinck, en su estreno de 1893. La pieza, de carácter simbolista, reflexionaba sobre el amor y el odio como principales motores de las relaciones humanas, algo que ya había explorado concienzudamente unos años antes Richard Wagner en su adaptación de la leyenda de Tristán e Isolda. La obra de Maetterlinck era claramente carne de pentagrama y de inmediato le surgieron pretendientes por todas partes entre lo más destacado de los compositores de su tiempo y no sólo en Francia. Primero, por supuesto, llegaron las partituras incidentales que sonaban durante la representación de la obra y después, en 1902, la ópera de Claude Debussy. Esta causó un escándalo de dimensiones considerables por sus audacias, hasta el punto de que hubo alumnos del conservatorio de París a los que se expulsó de esta institución por el mero hecho de poseer esta partitura. En 1903, un joven Arnold Schönberg escribió un poema sinfónico sobre la obra y en 1905 Jean Sibelius compondría una partitura incidental para su representación. Pero Gabriel Fauré se les había adelantado en 1898. En realidad, la música, concebida para una producción londinense del drama de Maetterlinck, fue encargada a Debussy, que rehusó, al acariciar ya la idea de la ópera. Fauré aceptó, pero no disponía de tiempo y recicló música anteriormente escrita por él, que hizo orquestar a su discípulo Charles Koechlin. Entre las piezas escogidas estaba una soñadora siciliana que tomó de su inacabada partitura para El burgués gentilhombre.

La música gustó tanto que Fauré decidió arreglarla en forma de suite, orquestándola ya personalmente para una plantilla sinfónica.

Sin embargo, el estreno de la suite, en 1901 en los Conciertos Lamoureux fue mal recibido y el músico responsabilizó al director, Camille Chevillard, de no haber hecho justicia a la partitura. Fauré decidió añadir entonces la siciliana y a partir de ese momento la suite se convirtió en una de sus composiciones más solicitadas. Comienza con un Preludio que retrata la psicología de la heroína protagonista, siempre con ecos de tragedia latente. La Canción a la rueca que le sucede, imita, en efecto, la sonoridad de este instrumento para tejer. La Siciliana, con su sensual solo para flauta, presenta muy pocas diferencias respecto a la orquestación de Koechlin. La obra concluye con la elegíaca Muerte de Melisenda, que sonaría en las exequias del músico.

Michel Plasson

Estudia con Lazare Lévy en el Conservatorio de París. Hasta 1958, se le puede escuchar como batería en el Europeo (ubicado rue Biot en París) y en otros clubes y cabarets (participó en grabaciones con Édith Piaf) y en el foso de la orquesta de Jo Ricotta cuando cantaba Roger Nicolas.

Después de ganar el primer premio en el Concurso de Besançon en 1962, Michel Plasson se fue a los EE.UU. por el consejo de Charles Munch. Perfeccionó su técnica con Erich Leinsdorf, Pierre Monteux y Leopold Stokowski antes de volver a Francia en 1965. Fue director musical de la ciudad de Metz durante tres años antes de trasladarse a Toulouse en 1968, para dirigir la Orquesta del Capitolio, que ayudó a elevar a nivel internacional. Desde principios de los años 90, Michel Plasson también trabaja regularmente con la Filarmónica de Dresde de la que fue el director titular por un periodo de siete años.

Solicitado por las principales orquestas y teatros de ópera en Europa, los EE.UU., China y Japón, Michel Plasson está viviendo la música que ama, especialmente la música francesa de la que es uno de los apóstoles eminentes. En las últimas temporadas, fue invitado a la ópera de Shanghái con Carmen de Georges Bizet; al Teatro Massimo de Palermo para Manon de Jules Massenet y Fausto de Charles Gounod; al Teatro de la Maestranza de Sevilla por Werther de Massenet y Romeo y Julieta de Gounod; al Teatro Real de Parma con La condenación de Fausto de Hector Berlioz, a la Opera de Zúrich, con El Cid de Massenet; a la ópera de Pekín para El rey de Ys de Édouard Lalo; al Chorégies de Orange para Carmen y Fausto; el Mégaron Atenas para Thais de Massenet, etc. Durante la temporada 2010-2011 Michel Plasson interpreta Werther en la Opera Bastille y La Damnation de Faust en Tokio.

Michel Plasson también dirige otras orquestas como invitado: en Francia, la Orquesta de París, la Orquesta de la Opera de Niza; en Europa, las principales orquestas españolas, entre ellas Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla y Las Palmas, y la Orquesta Filarmónica de Róterdam, las orquestas más importantes de Italia, la Orquesta de la Suisse Romande, Orquesta de Suiza Italiana en Lugano. Actúa periódicamente con la Orquesta Sinfónica Nacional de China, de la que fue primer director durante siete años y ha llevado a Viena, Varsovia, Alemania, Rusia, China y con la Orquesta Filarmónica de Tokio en Japón.

4 de junio 2010, Michel Plasson fue investido comandante de la legión de honor cuando estaba en China. Su hijo Emmanuel Plasson es también director de orquesta.

Michel Plasson estuvo muy ligado con la Orquesta y Coro Nacional del Capitolio de Toulouse desde 1968 hasta 2003 y ahora es su director honorario. Con esta orquesta, realizó las mejores grabaciones de las operetas conocidas de Jacques Offenbach, incluido Orphée aux enfers, La vie parisienne, La Périchole y La belle Hélene.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Escribe aquí la palabra de búsqueda

Scroll Up
Sobre la ROSS

Real Orquesta Sinfónica de Sevilla

La Orquesta Sinfónica de Sevilla fue creada el año 1990 por decisión de la Junta de Andalucía y del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla y de lo que resultó una formación de 103 profesores que aúnan unas 19 nacionalidades diferentes y que hoy se mantiene en 89 profesores y un número mayor de nacionalizados españoles.

Oficina central
Calle Temprado nº6 41001

Sevilla, España

Tlf. (+34) 954 56 15 36
info@rossevilla.es